Casinos, suerte y un hermoso labret.
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Author rdl
Contact refutadora@speedy.com.ar
When Three months ago
Artist hum, un chico rubio, lindo, con cresta
Studio Devil's House
Location Buenos Aires
Como quien dice, una vez que te haces un piercing no podes dejar de hacerte otro y otro. En este relato voy a contar como fue mi segundo piercing facial, de una cadena de varios...

Este año –ya sin el colegio encima mío que me lo prohibiera- tenia ganas de hacerme otro piercing. Pero esta vez fue distinto, no sabía en que parte del cuerpo lo quería. Lo medité mucho con mi amiga y decidí hacérmelo debajo del labio. La idea original era ir con ella y perforarnos al mismo tiempo, yo en el labio y ella en la lengua. Lamentablemente no pudimos hacerlo juntas por falta de dinero, además, yo por ese entonces aún tenía 17 años y era menor de edad.

El día de mi cumpleaños número 18 fui con mi amiga al casino para "estrenar mi adultividad". En ese momento ni siquiera pensaba en la tan ansiada perforación porque no tenia los fondos. Fue en el casino donde por obra de dios y todos los santos ganamos y nos repartimos las ganancias.

Al día siguiente nos fuimos de compras, ya que para nosotras al dinero no hay que dejarlo aburrido en una alcancía mientras podemos comprarnos cosas mucho muy interesantes.

Yo ese día no sabia que iba a comprar, así que primero la acompañé a mi amiga a probarse ropa y esas cosas. En uno de esos recorridos pasamos por enfrente del estudio donde me había hecho el primer piercing y se me prendió la lamparita: quizás era ese el momento exacto para mi segundo piercing facial. Se lo comente a mi amiga y entramos juntas al local, donde nos atendió el mismo chico que me hizo mi primer piercing. Me ofreció una gran variedad de joyas de las cuales no me interesaba ninguna. Como dije una vez, las argollitas son mi debilidad, pero lamentablemente los aros a presión son un peligro para mí ya que se me suele perder la bolita y entonces terminé optando por un aro horizontal a rosca, con la punta esférica mediana color plateado.

El chico me hizo pasar a la sala donde se practican los piercings y los tatuajes y me dijo que lo esperara sentada mientras preparaba los instrumentos.

Se puso los guantes de látex, esterilizo el aro, la aguja y la pinza. Me pinto un puntito negro debajo del labio para asegurarse de que a mí me iba a gustar la ubicación. Al final le hice subir la marquita para que quedase bien cerca del labio, porque mi intención era poder calzarme la argollita una vez que cicatrice.

Una vez a gusto con la posición de la marca, presionó con la pinza la zona a perforar –en ese momento todas las sensaciones juntas ya me habían recorrido la espalda- cerré los ojos y en menos de un segundo la aguja de 16ga ya me había atravesado.

Mi amiga que estaba al lado mío se sorprendió al ver cuán rápido fue el trámite.

Esta vez fue prácticamente indoloro el pinchazo en comparación con otras perforaciones que me hice. El chico me explicó que dolió menos al ser una zona "blanda", ya que las perforaciones en "zonas duras" duelen más por tener que atravesar cartílago. Colocó el aro en la punta de la aguja, y a medida que ésta se retiraba el aro se iba acomodando en el labio. Me limpió la poca sangre que había salido y ya estaba lista para irme.

Esa tarde fue genial, si no fuera que mis padres no sabían nada al respecto y yo asumí que no les iba a gustar para nada la nueva perforación. Así que el camino a casa fue bastante tenso. Una vez que llegué me vieron, pero no dijeron nada, así que por ese lado me salvé.

Ahora ya pasó 3 meses exactamente desde aquel día y el piercing se encuentra en perfectas condiciones. Como yo soy muy ansiosa, un mes atrás ya quería cambiarme el aro recto por uno curvo, osea, una argollita. No fue una experiencia muy feliz esto del cambio de aros. Estuve no mas de una semana con el aro curvo porque no aguantaba el dolor y la molestia que me causaba. A un amigo un día le comento lo que me pasaba y me explica que la molestia que sentía era por forzar al agujero del labio de pasar de un estado recto, ya que había estado cicatrizando con un aro horizontal, a un estado curvo, antinatural, provocado por la argollita. Hace unos días sin ir mas lejos, volví a intentarlo, pero esta vez me dolió más que la anterior. Supongo que tengo que dejar cicatrizar al menos un año antes de volver a intentarlo, aunque sea para no correr el riesgo de infectarme cada vez me intento cambiarme el aro. Así que, como consejo y por experiencia propia, no saquen el aro original de su lugar por lo menos hasta que empiece a cicatrizar.


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