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Rompiendo el sistema

Siempre he sido un chico de esos llamados formales, con una forma de vestir "de niño bueno" y de ser bastante conservadora. Parecía que sólo hacía lo que tenía que hacer.

Sin embargo, para mí quedaba que eso es sólo una fachada obligado por las circunstancias. Cuando pasaba junto a alguna persona perforada o tatuada me quedaba mirando y pensaba "¿seré capaz?". Hace bastante tiempo me comentaron que era un "rebelde dentro del sistema" y francamente fue algo que me gustó.

Mi pareja, más rebelde de "fuera" del sistema siempre quiso realizarse un piercing y yo siempre la animé, hasta que decidió realizarse un piercing en el ombligo el pasado año y desde entonces yo no podía sacarme de la cabeza la idea de pensar en hacerme uno.

Mi problema es más laboral que de otro tipo, ya que no puedo hacerme uno ni por horario ni por imagen, por lo que decidí que podría jugar con ello en privado a ver qué se sentía. Seguía el mundo del piercing bastante bien con esta web y decidí que lo que mejor se ajustaba a mi situación eran los piercings temporales, por lo que tras mucho pensármelo me armé de valor y quise probar con ellos.

Mucho tiempo llevaba para decidirme, hasta que por fin, me puse en marcha para buscarme un juego de agujas asépticas (tampoco creo que sea conveniente jugarse la salud) y practicar con ello. No me fue muy difícil encontrarlo porque tengo bastantes amigos médicos y uno de ellos me facilitó el material. Perfecto

El día deseado llegó. Estaba sólo en casa y me senté en mi habitación, sobre la cama y frente a un espejo, completamente desnudo, junto con el juego de las agujas a mi lado y levanté mi pene hacia atrás. Había decidido jugar con ellas en la piel de la parte inferior del pene.

Aguanté la piel y apreté la aguja con todas mis fuerzas y poco a poco fue atravesando la piel, hasta que comenzó a salir por el otro lado. No sangró lo más mínimo y el dolor era mucho menor de lo que simpre había pensado. El primer piercing de mi vida ya estaba hecho y la sensación de mezcla de dolor y reto conseguido fue indescriptible con palabras.

Después comencé con la segunda inserción. Un poco más arriba de la primera. Esta fue más sencilla porque el mido al dolor había desaparecido y la excitación era tal que sólo deseaba realizar una tras otra.

Poco a poco fui introduciendo las agujas en el pene, desde la parte inferior del mismo (justo por encima del escroto) hasta más o menos la mitad del mismo. A medida que realizaba las inserciones la excitación aumentaba y mi deseo por continuar.

Al cabo de un rato estaba sentado en mi cama con mi pene atravesado por 6 agujas. Tenía una pinta extraña, pero acorde con mi rebeldía dentro del sistema. Era la primera vez que realmente era rebelde. Y me gustaba la sensación.

Al cabo de poco tiempo comencé la marcha atrás. La excitación había decaído por lo que fue un poco más dolorosa, pero la sensación de un reto cumplido merecía la pena.

Ha pasado ya cerca de una semana y aún no me he atrevido a contárselo a mi pareja. Ella sabe mi afición por los piercings, pero desconoce que he sido capaz de practicar con ellos. Mi ilusión es ser capaz algún día de poder practicar con ella. Creo que a ella también la gustaría la sensación tan fuerte que sentí yo, pero lo que no se es si seré capaz de contárselo.

De todas formas no he podido sacar de la cabeza el hacerme uno permanente. Ahora me queda armarme de valor y se capaz de realizarme uno permanente, como mi pareja. El que más me gusta es el de lengua, aunque como he dicho antes, no puedo hacerlo, por mi trabajo. Así que creo que me atreveré a hacerme uno genital, para volver a disfrutar en privado un el metal en mi piel.

En cuanto a recomendar mi experiencia a otras personas es algo muy delicado, porque no todo el mundo siente igual. Pero supongo que habrá como yo muchas personas en mi misma situación, siendo rebeldes dentro del sistema y esta experiencia le puede servir. Para mí ha servido para poder cumplir un sueño que no veía como poder cumplir. Para todas estas personas que la vida no le deja ser como quieren (porque por encima de todo hay que buscarse las habichuelas) le diría que los piercings temporales puede ser una solución, porque de la puerta para dentro cada uno debe vivir sus sensaciones como mejor quiera y por supuesto que se lo recomiendo. Aunque tal vez sea mejor recomendarle que se armen de valor y se hagan uno permanente. Yo algún día me lo haré.

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submitted by: Anonymous
on: 17 July 2002
in Ritual

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Artist: yo+mismo
Studio: mi+casa
Location: Espa%F1a

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